Este requisito especifica los límites de impacto ambiental para los productos de ascensores a lo largo de todo su ciclo de vida, incluidos el uso de materiales, el consumo de energía, la reparabilidad y la reciclabilidad. Todos los ascensores nuevos deben alcanzar al menos la clase de eficiencia energética B, tal como se especifica en la norma ISO 25745-2, y presentar una Declaración Ambiental de Producto (EPD). Además, los fabricantes deben garantizar la capacidad de reemplazo y reciclaje de los componentes clave de los ascensores.